Resulta difícil de creer que este paisaje de Monsagro fuera un día un lecho marino. Pero es verdad, y precisamente en estas montañas tenemos pruebas muy sólidas de que así fue. Estas rocas durísimas, cuarzitas en su mayoría, fueron una vez arena y lodo del mar, y sobre ese fondo el oleaje y los animales primitivos dejaron sus huellas, llamadas icnitas o icnofósiles.
En las últimas décadas, algunos de estos rastros fosilizados se han ido colocando en las fachadas de las casas de Monsagro. Hoy, como nunca en su historia, un gran museo de la Era Primaria está en muchas de las casas nuevas del pueblo.

Entre los animales marinos los trilobites eran especialmente abundantes. el nombre se debe a que sus cuerpos estaban divididos en tres partes o lóbulos, tanto en su longitud como en su anchura. Se conocen más de 4.000 especies de trilobites, con tamaños desde un milímetro hasta un metro, aunque la mayoría medía entre 3 y 10 centímetros.
Los trilobites fueron los animales artrópodos más antiguos. Vivieron casi 250 millones de años, y se extinguieron hace ahora 245 millones de años. Excavaban en el lecho marino en busca de alimentos, y permanecían en ese fango dejando al descubierto sólo los ojos.